Sí, leyeron bien. La palabra empieza a sonar, con sus sentidos y sus utilidades, políticas, económicas, sociales, culturales y deportivas. Por supuesto que se hablará de la Patria. Para mí, esa temporalidad se anota en un vasto lecho de siglos. El pueblo judío celebra su año 5770, París hace rato que cumplió 2000 años. Siglos después el Almirante Cristóbal Colón llegaría a playas de América, con los reales auspicios de Castilla y Aragón. En mi libro Querida María me permití hilar largo y fino sobre el tema. Pero hoy leí, detrás de la foto de un joven argentino, un título: “Las fuerzas armadas no son una burbuja”.[1] ¿Qué? ¿Hasta ahí llegará hoy la impronta argentina de mi blog? Pues sí. Para mí la cosa es significativa de muchas otras.
Investigador del Conicet, Máximo Badaró, es autor de: Militares o ciudadanos, estudio antropológico de la institución militar investigada “por dentro”. Observa que la “esencia militar” está perturbada. Por la “secularización” que resulta de la “formación universitaria” de la carrera militar, y por la incorporación de las mujeres; cambian los criterios de autoridad y disciplina, arrecian los conflictos. Lo que hablan entre sí quienes pertenecen a ese ámbito militar no es antidemocrático; son los discursos que impregnan la sociedad. Pero ¿qué lógicas guían las enseñanzas?[2] Se silencian la revolución del 55 y los años 70; las lecciones saltan de la guerra de Malvinas a las Invasiones inglesas. Se ve “las tensiones, ambigüedades y contradicciones que encuentran estos futuros oficiales para pensarse a sí mismos como militares y ciudadanos de una sociedad democrática.”
Me parece que es el exacto reflejo de lo que ocurre en todos los planos, peor donde no pisamos el suelo de una cultura milenaria. ¿Por qué los musulmanes resisten en tan gran número al arrasamiento del capitalismo? Por el Corán. Posterior al Antiguo y al Nuevo Testamento, derrocha sabidurías y promesas que prolongan lo que había antes; quiero decir, la densidad sedimentada en la vida de unas lenguas semíticas, en creencias asimiladas por las tribus en el espacio del desierto, de lo que no tenemos noción, por mucho que nos hayamos subido al camello para la foto.
Hoy, acá, ¿en qué lógica se sustentan los parloteos de los grandes hacia los chicos?, ¿o las enseñanzas de la escuela?, ¿o los juicios y prejuicios que corren por las calles? En las grandes ciudades, ¿qué restos de lenguas, culturas, tradiciones, creencias se mezclan y se cifran en las cabezas y qué generan? ¿Qué silencios de sí convierten al yo en un aparatito de consumir y “disfrutar” (del shopping, o de la medicación)? ¿Con qué “tensiones, ambigüedades y contradicciones” tropiezan los chicos para orientarse en la multiplicidad y en la multitud?
¿Acaso el festival de sus tatuajes es ajeno a la necesidad de una marca, de historias, de algo indeleble escrito en la superficie del cuerpo? Un sentido, un mito, una fidelidad, una creencia, un sortilegio, un amparo, una referencia. Los militares usan aún sus uniformes, marca registrada. El hábito hace al monje, lo provee de alguna cosa identitaria, pero ¿de qué? De lo que cada uno le inyecta. De lo que cada uno necesita.
La derecha ganó las elecciones en Chile; se defienden de lo que se mueve, ¿o no se mueve nada en realidad? Bachelet se va sin llegar a inquietar las conciencias. Obama corre con el aliento de los republicanos en la nuca. Los discursos que ganan la mano se hacen consistentes, inerciales, pobres. Olas que nos pasan por arriba.
Un cordial saludo y hasta el próximo martes.
[1] Sierra, Federico, “Las Fuerzas Armadas no son una burbuja”, en Crítica en la Argentina, Buenos Aires, 24 de Enero de 2010, p. 10.
[2] La nota menciona que el peronismo les otorga hoy un lugar “en el proyecto de la industria nacional”.


Febrero 1st, 2010 at 17:24
Querida Carmen: Doy varias vueltas sobre tu último post y quedo algo inquieta. Dices: “¿Qué silencios de sí convierten al yo en un aparatito de consumir y “disfrutar” (del shopping, o de la medicación)? ¿Con qué “tensiones, ambigüedades y contradicciones” tropiezan los chicos para orientarse en la multiplicidad y en la multitud? ” Y más adelante mencionas que Bachelet se va sin llegar a inquietar las conciencias. ¿Significa que todo se resume a la responsabilidad del sujeto? ¿que todo se reduce a su despertar que será siempre uno por uno? ¿o podemos pensar en un cruce entre la política y ese despertar?
Te espero semana a semana con tus lúcidos comentarios, gracias.
Cariños: Laura Arias