69. AMOR

Sigo en la brecha del amor. Por ejemplo, pude ver y oír a Evo Morales y a Lula Inazio Da Silva, entrevistados por un Daniel Filmus absorto. Son presidentes, hablan sin ostentación ni vacilación; cada uno se muestra vivamente unido a una familia y a un pueblo. Continúan en la lucha por el sujeto de derecho que es el indígena, o el obrero, explotados por el Imperio. Yo veo ahí sujetos deseantes. No basta ser indígena hijo de líder indígena, u obrero metalúrgico dirigente sindical para tener semejante empuje. Eso está en uno, lo impulsa a uno, uno responde o no. Ni se predice ni se promete.  

Ahí me engancho y les sigo contando de mi libro, Semblantes de Occidente.

Descartes separó bien: el pensamiento es una cosa, y otra cosa el cuerpo/máquina.[1]  Pero también separó el punto sujeto, un resorte sin subjetividad, como un aparatito de generar ecuaciones y acumular conocimientos. Pues bien, ahí atrapó Lacan al sujeto del psicoanálisis. Es el singular resorte inconsciente que dispara el deseo, el goce, el amor, los sueños. Los síntomas. (Hablar desde uno, -es la pregunta de Horacio-, es sostener una convicción. Es difícil cuando los síntomas  acosan). 

Bueno, la segunda parte del libro habla de aquel siglo XVII, donde hubo muchos genios matemáticos. Antes las cosas eran lo que parecían; por ejemplo, el agua era agua,  hasta que alguien escribió: H2O. Nacía la Ciencia moderna. Otros semblantes. De la ciencia a la técnica y al casamiento con los mercados, el discurso del capitalismo se globalizó. La relación costo-beneficio triunfó.  Consecuencias a la vista…

Sobre lo cual me puse a conversar con unos autores del siglo XX.[2] Es cierto que si uno cuenta con la idea del síntoma puede llevar las cosas bastante más lejos. Y es lo que hago a lo largo de estos capítulos con la aguja curva de tapicero que usaba Lacan, esa que pasa del otro lado de lo que el yo -por filósofo que sea- puede registrar.  Es lo que me pasa cuando veo a Lula o a Evo como sujetos. Los veo como personas movidas por ese resorte inconsciente que los diferencia. (No, eso no les evita las penas, los síntomas, los fracasos.)

 Mi  libro termina poéticamente con: “El fuego de un deseo”, en el extraño país  creado por  Andrei Tarkovsky  en su película “La zona”;  descubrí que, para  mí, “la zona” es la patria del síntoma, donde se juegan el amor, el goce y el deseo.

Ahora los dejo con un parrafito de Semblantes de Occidente, (p.188):

 ”Paul Virilio, estudioso de las relaciones de poder en las guerras y las masacres actuales, escribe: ‘Camina, baila, escribe y lee; pero sobre todo conserva la palabra; de lo contrario mañana puede reinar el silencio de los corderos’. Virilio se dirige a la zona donde, en el ser que habla, goza el viviente. El ser que habla, aún perturbado y mortificado, puede sentir nacer en sí el instante privilegiado de la alegría que no espera a los objetos del consumo para celebrarse. Paul Virilio recomienda: “conservar la palabra”. Es evidente que no habla de la  capacidad autoproliferante de la palabra. Jamás hubo semejante tráfico de palabras. Sólo puede tratarse de las palabras que dicen; de las palabras capaces de atravesar el silencio de los corderos.

“Me parece que ese silencio no es un anuncio para mañana; el silencio de los corderos es hoy. (…)  Agitación sorda de la voluntad de goce en una sociedad paradójica: los sujetos están más que nunca a merced de la buena o la mala fortuna; hoy en la cresta de la ola, mañana sumergidos. Es obvio que las ofertas de la  ciencia no salvan de aquel exceso, ni de esta mortificación, ni de las dificultades para identificarse, para orientarse, para realizar, para elegir, para amar, para  vivir.”

La próxima vez les contaré del BAL[3]. Un cordial saludo y hasta el próximo martes. 

 

 


[1] Hasta entonces la Iglesia  decía, con Aristóteles: “el alma es la forma del cuerpo”.  

[2]  Escribí dos capítulos con Levinas y Kusch, dos con Rorty y dos con Agamben.

[3] Bueno, un poco de suspenso sobre el evento de esta semana, la  Buenos Aires Lacaniana.

Un comentario

  1. Juan Di Virgilio Dice:

    Dijo Charly Garcia . “Hago goles y no valen…porque estoy adelantado”.
    (Aclaro que para entenderlo hay que saber de fútbol o al menos como funciona la ley del offside –fuera de juego-).
    La performance multimedia y participativa al servicio de la presentación del libro de Carmen fue entretenida, preparada y servida como un sabroso plato multicolor y también nutritivo, que no es poco decir en estos tiempos en que los alimentos llenan pero no nutren.
    Carmen nos ofrece un libro con contenido “ultimo modelo”, tecnología de ultima generación, en lo personal al participar de la performance me llevé entre otras cosas buenas, un hilo conductor a partir de la pregunta sobre que tipo de discursos se imponen en cada época de la humanidad y cuales son los discursos actuales que transforman mi vida haciéndola avanzar o sumiéndola en la desdicha. Me quede con ganas de mas y por eso le pedí que subiera al blog algo de su presentación.
    A través del psicoanálisis voy tomando dominio de mis fantasmas, identificando síntomas, levantado veladuras que van descubriendo mi discurso, los discursos que se me imponen para mi bien o para mi sufrimiento y desdicha. Tengo la expectativa de encontrar en la lectura del libro “Semblantes de Occidente” algunas claves para enriquecer mis conocimientos y ver como ser un poco mas libre cada día.
    Se que son conocimientos de avanzada, correré el riesgo de estar entre los adelantados, pero los goles los voy a hacer valer por mi mismo. La aventura lo vale, como el vuelo de Salvador Gaviota en busca de lo que le gustaba de verdad, volar y hacer rizos y no solo estar preocupado en volar para procurar su comida del día.

Comentario:

*



* campos obligatorios