Estimados, ¿no les dije que continuaría? Mil avisos por día de contactos sexuales donde chicas se ofrecen, deben decir algo de la época. La pista me lleva a las MUJERES.
O, seré más precisa, a la parte de la humanidad que se reconoce como tal. Trata de blancas, desnudos con premios en la Web, feminismos, género, aborto, son variaciones de un solo tema: el extraño sexo femenino. Porque, en una de esas, al hombre de pelo en pecho le puede salir al cruce la mujercita oculta en su delicioso objeto sexual y él no lo sabía. Si ella viene a favor, qué maravilla; pero si viene de través, sálvese quien pueda.
Entonces, ¿fin de las cartas irreverentes? Descubrí que lo irreverente vendría a ser lo habitual. Ir a ver qué hay detrás de lo evidente. Para el caso no importa si discursean blancos, negros o amarillos, kirchneristas o anti, zurdos o gorilas, cooperativistas o capitalistas, un medio gráfico u otro. Dicho lo cual, encaro para el lado de las MUJERES.

