Tal vez han leído esta rima que sirve de sabio broche a un comentario de mi post 33. “Y en el mismo momento/ en que el temblor sea en casa/ entenderemos, tal vez, / lo que al otro le pasa.” Parece mentira, tan sencillamente ilustrada la cuestión, por mucho que nos disguste que las cosas sean así.
En efecto, sólo lo que nos toca ensancha nuestro minimundo. Por eso se equivocan los padres ahorra-tropiezos. [1]
Justo esta mañana de domingo, leí[2] palabras de una madre: “Cuando se llevaron a mi hija, no sabía que existían esas mafias”. Y lo relacioné con la cuestión del Estado, tal como se me aparecía, curiosamente, en dos titulares de tapa.

