Sep 30

En el último post mencioné un artículo: “Amores travestis”.[1] Lo cierto es que me hizo sonreír varias veces la sencillez de las jóvenes-travestis-no-operadas para mandar al frente, por así decirlo, a sus clientes supuestamente  heterosexuales.

¿Cómo es la cosa?  ¿Dónde quedó la línea que separaba homo y heterosexuales?

El pensamiento precientífico de Occidente puso al hombre muy alto en la escala de los seres; parecía el resumen de las perfecciones del universo. Hasta que el hereje Lutero, acosado en su cuerpo por humillantes obsesiones, atacó la corrupción de la Iglesia y la partió al medio. Unos siglos después, en tiempos del discurso de la ciencia, llegó Freud, y Lacan le dio otra vuelta de tuerca al inconsciente de Freud. Lo cual le abrió la vía a su propia herejía; así suenan en francés (RSI) las letras de su nudo borromeo[2]. El nudo agujereaba la densidad de las palabras, y el psicoanálisis alcanzaba los repliegues del goce del  ser sexuado, se sitúe del lado hombre o del lado mujer, según su síntoma.[3]

Esos repliegues nos impiden ser tajantes en las divisorias, salvo prejuicios.

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Sep 23

Abramos la cuestión para ir poniendo sobre la mesa, uno a uno, sus raros y apasionantes capítulos.

 Títulos actuales: “¿Hay que despenalizar el derecho al aborto?” “Juegos de chicas La experiencia lésbica es el nuevo desafío adolescente, entre la experimentación y lo snob”.   ”Amores travestis”.  Largo etcétera.

Estoy en condiciones de decir que todavía hay gente que se llama a sí misma “psicoanalista” y sigue “psicoanalizando” al papá y a la mamá de su paciente, porque es lo más fácil y no sabe hacer otra cosa, mientras el mundo se da vuelta del revés.

Los lacanianos en serio (se analizaron de alguna manera, pusieron el trasero en la silla para estudiar, controlaron su práctica) hablan “entre ellos”, lo cual es esencial, sólo que no estaría mal que se molesten en abrir el juego y aprendan a hablarle a la gente.

Capaz que la mía es una batalla perdida. Moriré intentándolo.

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Sep 16

Uno. He visto en TVR a unos poco creíbles filósofos mediáticos argentinos. Uno advirtió que no veía televisión (entonces ¿qué hacía ahí?) Otro advirtió ¡que mostraban “cualquier cosa”! Una originalidad.  Por supuesto, los gastaron toda la semana en el mundillo de chismes de vedettes repetidos hasta el aburrimiento. ¿Ingenuos? ¿Pensarían que los invitaban a pensar? No. Encanta  ser parte del espectáculo. Ese es el punto. 

 

 Dos. “Cualquier cosa” puede servir en los programas que palpitan al compás febril de las mediciones locales de audiencia, nunca equívocas. Audiencia parece igual a poder  económico, financiero, de facciones, de amigos y de enemigos poderosos; sin embargo, en estos días Talento argentino les ganó a  ShowMatch  y  a  Fútbol de  Primera.

 

Tres. Sobre el espectador más cautivado y cautivo: unos quieren que les muestren más y más; el mundo a domicilio. Otros, divertirse; están, tal vez llaman, o participan; se meten en la ola. Hay los que, con unas horas de zapping, tratan el tedio de la vida. Siguen los usos diurnos y caseros (chismes, novelas, deportes, recetas de cocina y otros varios). Móvil resplandor parlante, envolvente; y si  es continuo, entontecedor.  

 

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Sep 9

Se supone que en primavera se expande la naturaleza y revienta de brotes nuevos. Pero hay primaveras en las que dos gatos pueden tener un diálogo teológico:

- “¿Existe el infierno?”,  -”Sí, es un lugar lleno de puertas cerradas”;  - “¡qué horror!”.[1]

            Enmarañada reestatización de Aerolíneas; pagos al Club de París; destrozos de vagones contra fondo negro de documento de Pino Solanas sobre los ferrocarriles; tejemanejes de cámara alta y de cámara baja; asesinados, suicidas, narcotráfico y efedrina;  marchas de cualquier signo; juicios a los represores, al cura quizás pederasta, a los responsables de la tragedia de Cromañón. Un chico de quince, harto, va, y mata al otro.

             Puertas secretas o cerradas por todas partes. La confianza en las instituciones es casi una utopía, y  la consecuencia  inmediata son los apetitos desatados.

Puertas cerradas. Para la pasión  ciega no existe nada más que su objeto.  

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Sep 2

El analista en función debe dejar su subjetividad de lado (sus anhelos, gustos, temores, apetitos). Sus operaciones incluyen su presencia, pero no su subjetividad.  

Cuando escribo en mi blog más bien soy analizante.  El hilo lacaniano me conduce por caminos inesperados que no excluyen mi subjetividad…de mujer. Se me presenta algo; pienso, me enredo, me aproximo, rectifico. Lo que verdaderamente nunca pensé es que los niños entrarían primeros.  Debí pasar por ahí.  Otros temas ya me empujan.

Quizás los chicos encarnaron el punto de urgencia debido a que me parece que  acá (en Argentina, en su enorme territorio y en las urbes) todo está por hacerse.

Aprecio vivir en este tiempo, en el que se puede ser muy estúpido y correr tras la zanahoria, pero también, si se genera en uno cierta disposición,[1] podemos abandonar viejos prejuicios y negarnos a llenar  los ojos y las orejas con lo que nos dan a ver y a oír.

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