Desde el viernes pasado, 16 de julio, mis lectores buscaron en vano el post nº 102: LA NUEVA LEY. Justo ese, que coincidía con la promulgación de la esperada Ley del matri-monio igualitario, como se la llamó. Ya podrán leerlo, pero no quiero dejar de decirles hoy, el viernes siguiente, que cuando en lugar del post les aparezcan en la pantalla cosas raras, fotos o un pedido de contraseña, bajen los brazos y se dispongan a esperar el retorno del blog. Estoy segura de que han experimentado esas traiciones, a las que nos expusimos a partir del día en el que nos lanzamos al ciberespacio y empezamos a disfrutar de los beneficios, sin pensar en los maleficios de una dependencia sin remedio. Apretamos las teclas, funcionan. De pronto nada responde; un Alien sin nombre ni rostro nos planta en la cara su poder oscuro, hasta que aparecen los culpables: disco rígido, caída del sistema, fallas del servidor, bloqueo de no sé qué. Siempre demasiado tarde.
Un cordial saludo y hasta el próximo viernes.

