Un viaje relámpago por tierras tucumanas y catamarqueñas, y aterrizaje en Buenos Aires el 25 de mayo, en pleno festejo patrio, con la TV rebosando fiesta callejera y popular tendida como manta norteña sobre recientes vergüenzas nacionales. Como dijo Fito Páez, fue una fiesta pagana, tribal. Otro dijo: una pueblada. Sin duda una celebración de la patria, de lo que para cada uno eso sea. La marcha de San Lorenzo parecía soplar sobre las banderitas celestes y blancas. Después de todo, en los pueblitos de montaña por los que anduvimos, no faltaban en ningún lado las banderitas argentinas de plástico que el sólo viento zonda ponía a flamear. Acá, Juan Forn escribió sobre su asco por los desfiles militares, los Tédeums y los ricos en el palco, lo pomposo que disimula el cambalache que somos. “Somos una cosa que salió mal, deforme, una contradicción caminante.” Y es lo que más le gusta de lo argentino, lo raro, eso que a nadie se le ocurre celebrar.
En mi segundo viernes consecutivo, me acuerdo del taxista salteño, y pienso en otros provincianos, con su aire calmo, y el santito o el rosario colgado en el espejito del auto. En Querida María, escribí sobre la religiosidad popular que recorre el territorio argentino. “Los santitos van apareciendo, María.” Uno es el venerado gauchito Gil, soldado correntino en la guerra del Paraguay. Hay otros, y cada uno con su santuario. Son lugares populares, tumultuosos; la gente reza/grita, apremia a los santos por salud, amor, familia, trabajo; “el Gaucho te cumple”, o la Difunta Correa, o San Pantaleón, y así siguiendo. Y la Señora Santa María (con manto celeste) se le aparece a unas señoras simples, mensajeras del anuncio de calamidades inminentes. A las elegidas a veces les salen estigmas. Y en esos ámbitos, lo santo toca lo sagrado cuando irrumpe el milagro.
A fines de abril tendrá lugar el Congreso de la AMP. En el último post traje a Eric Laurent, sobre “los semblantes asaltados por el sinthome“. Ser miembro de la AMP me hace parte del trabajo del Congreso, destinado a iluminar con el discurso analítico los impresionantes impasses del siglo XXI. Por eso la última vez me atreví a hablarles del SINTHOME; dije: es el goce atrapando su satisfacción. Resumí los SEMBLANTES diciendo ”investiduras y apariencias”. Si me permiten, la cosa merece una vuelta más. Los semblantes se le arman a cada uno. Las cosas que propaga el discurso corriente le llegan a cada uno según su goce. Hoy un niño de 12 años, (nueva comunicación de Eric Laurent), consume pornografía por Internet y está perfectamente informado sobre sexo; ¿eso le ahorrará los tropiezos en los impredecibles desfiladeros de su sexualidad?
Día internacional de la Mujer. La tienen clara. Celebran a figuras femeninas de la cultura, la justicia, la política y el deporte. Excelente. Pero -se quejan,- pocas llegan a los puestos altos. La benemérita Doctora Miranda dice: “esto se tiene que modificar”. ¿Qué se tiene que modificar? ¿La estructura de los poderes? Creen que “la Mujer”, como dicen, debe subir en la escala que antes subieron los hombres. Y ahí están pedaleando. Y no ven más allá de eso. Yo creo que se equivocan de medio a medio. Hay numerosas “Mujeres en carrera”; otras, sin preocuparse de los altos puestos, esparcen odore di femina Pero las Mujeres que sufren por ser mujeres, desdichadas en el amor, son muchísimas más.
América latina, otra señora Presidente. Preguntan: “¿Otra dama de hierro?”. Hierro de aparato ortopédico, digo, en países donde la estructura del Estado hace agua. Ahora fíjense: en Estados que ostentan estructuras sólidas, como Francia, ¿qué tienen los psicoanalistas sobre la cabeza? El monstruo de la evaluación. El Estado quiere controlar a los individuos dotados de alma, o sea, cuerpos almados con memoria, inteligencia y voluntad. O sea, gentes medibles y controlables con pruebas, tests, multiple choice, interrogatorios y estadísticas. ¿Se puede creer que quieren “una evaluación de la subjetividad”? ¿Controlar al psicoterapeuta, interrogarlo sobre su paciente y su tarea? ¿Las Instituciones que los forman no sirven? ¿Será que deben aplicar controles empresarios, eficaces hasta para alentar suicidas? Siniestro.
Empecemos por inclinarnos ante los “Premios Nobel”. Ya saben que un día se lo dieron al presidente Wilson, (USA), el que pergeñó la segunda guerra mundial con la inicua “Paz de Versailles”. Al Sr. Kissinger, (USA), gerente de las bombas de Nepalm arrojadas sobre los vietnamitas. Al Sr. Obama (USA). Sin comentarios. Vamos todavía. Debo agregar una rara experiencia reciente. Esta vez les hablaré de una científica italiana, Premio Nobel en los años 80. (La verdad, qué contraste con mi post anterior). La cosa me llega en uno de esos correos que tardan en pasar. Imágenes espléndidas, mensajes desbordantes de “sensatez, amor y paz.” La verdad, debo confesar la desconfianza que les profeso. Pero esta vez apareció el rostro radiante de una preciosa anciana de 100 años, descubridora, en 1942, del nerve growth factor, lo que significa: factor de crecimiento nervioso. Era un asunto serio.
Otra entrevista de Daniel Filmus. Esta vez es la socialista Michelle Bachelet, suave mujer fuerte, médica y ex ministra, presidente de Chile (ahora que los chilenos votan: “¿derecha o concertación?”). Los uruguayos ya tienen a su Mujica. Vemos moverse el gran rompecabezas latinoamericano, impredecible. La mega-Buenos Aires le da de comer a mil K y Macris multiplicados; les paga a miles de tipos por seguridad privada, e invierte millones en blindajes, armas, alarmas, censores y cámaras de vigilancia. Los chicos debutan a los 15, y -una buena,- 9 de cada 10 usa preservativo. Varias autoras alimentan el chic lit local. “¿Cómo se diferencia un verdadero chic lit de una receta de cocina?” [1]
Bueno, para mí “amor” es lo que enlaza, lo que lleva hacia algo, lo que a uno lo causa. Es verdad que eso puede llevar a un desastre. Depende del uso del amor. La semana pasada tuvimos en la ciudad un doble, triple, múltiple encuentro.[1] Un remolino de colegas de varios países, vértigo de trabajo al que se llamó BAL (Buenos Aires Lacaniana). Me alegré cuando Judith Miller[2] anunció la apertura del próximo Congreso de la AMP [3] (antes reservado a los miembros) a “los amigos del psicoanálisis”. ¿Se dan cuenta? Y pensar que hace año y medio que acá estamos, un montón de amigos del psicoanálisis, ya que este blog nació con esa idea; amigos y los que quieran sumarse. Cliqueando por aquí podrán leer lo que se dijo en la presentación de SEMBLANTES DE OCCIDENTE. Pero enseguida paso a contarles las ideas que orientaban al BAL.
Sigo en la brecha del amor. Por ejemplo, pude ver y oír a Evo Morales y a Lula Inazio Da Silva, entrevistados por un Daniel Filmus absorto. Son presidentes, hablan sin ostentación ni vacilación; cada uno se muestra vivamente unido a una familia y a un pueblo. Continúan en la lucha por el sujeto de derecho que es el indígena, o el obrero, explotados por el Imperio. Yo veo ahí sujetos deseantes. No basta ser indígena hijo de líder indígena, u obrero metalúrgico dirigente sindical para tener semejante empuje. Eso está en uno, lo impulsa a uno, uno responde o no. Ni se predice ni se promete.
Ya dije que el gran tema del amor no se reduce a “tú y yo”. El otro día ví una entrega de “Trátame bien”, suficiente para ver cuánto sufren esos “tús y yos” mientras se aman y se odian; los “psicólogos” metidos en el asunto no daban abasto. Claro que no están a la vista los resortes de semejante lío. El síntoma de cada uno es subversivo y se mete por cualquier parte. Sólo un psicoanálisis que merezca el nombre se juega a levantar la piedra para que las lagartijas ocultas salgan disparando. Y no les digo que el amor se volverá asunto fácil , pero al menos se desinflará el drama y otras cosas retomarán su color. Dicho esto, con gusto responderé al pedido de Juan, un amigo que el viernes me oyo hablar de mi libro Semblantes de Occidente[1] y me pidió que pasara al blog ”algo” de lo que dije en esa ocasión. [2]

