Desde agosto de 2008 escribo este blog, www.digopsicoanálisis.com. En aquel momento agregué: “como lo veo desde acá”, porque así dicho reflejaba la manera coloquial y porteña que elegí para hablarle a mis lectores. Lo hice como psicoanalista de la Orientación Lacaniana que sabe que el analista tiene responsabilidades en la ciudad.
Pensaba que si la enseñanza de Freud y de Lacan nos orienta en el consultorio, a la vez los síntomas de quienes nos consultan acusan fuertemente las consecuencias de los discursos que corren por las calles. El analista, un ciudadano como los otros, enseñado por el discurso analítico puede intentar a poner en función una mirada capaz de atravesar la inmediatez de la imagen, la crudeza de los hechos y la velocidad de los tiempos; buscar en lo que sucede el revés de la trama, su lógica secreta.
Lo intenté durante casi cuatro años. Hace un tiempo que pienso que ya está bien. Me despido de cada uno de mis lectores, -mis pacientes lectores,- pues escribí sin generar un canal de diálogo. Sin embargo, ustedes estuvieron siempre presentes en mi escritura. Sabía que no estaba haciendo lugar a una verdadera discusión, a un disentimiento, a todo lo que hubiesen podido aportar sobre diferentes cuestiones.
No habría tenido tiempo. Quise decir, de muchas maneras, que el psicoanálisis no es un sueño; que su discurso tiene algo para decir en tiempos en los que la ecuación costo-beneficio parece querer tragarse todo para siempre. Quise decirlo, y creo que lo dije. Hasta el próximo mes de enero tendrán acceso a la totalidad de los posts.
Un cordial saludo. Ha sido un placer.


